Bienal de Arquitectura de Venecia 2025: repensando la arquitectura del futuro

Bajo el lema “Intelligens. Natural. Artificial. Collective.” la XIX Bienal de Arquitectura de Venecia despliega hasta noviembre de 2025 una reflexión profunda sobre el papel de la arquitectura en un mundo en mutación. Carlo Ratti, arquitecto y comisario de esta edición, propone un enfoque radicalmente contemporáneo: abandonar la idea de que todo debe resolverse con urgencia y abrazar la adaptación inteligente de cara al futuro. Un futuro habitado por más de 750 participantes, 66 pabellones nacionales y un sinfín de propuestas donde el diseño, la ciencia, la inteligencia artificial y la biología se entrelazan.
En un contexto marcado por la emergencia climática, el crecimiento demográfico y la transformación de los territorios, la arquitectura debe repensarse como disciplina colectiva. Ratti propone dejar atrás el concepto de autoría individual para abrazar un modelo más inclusivo, inspirado en la ciencia, donde coexisten arquitectos, ingenieros, filósofos, campesinos, diseñadores de moda, chefs y científicos climáticos.
Ecosistemas colaborativos y propuestas clave.
Entre las propuestas más estimulantes destaca el pabellón de Bélgica, donde el paisajista Bas Smets y el biólogo Stefano Mancuso han convertido el espacio en una biosfera interactiva. Más de 200 plantas regulan el microclima interior mediante sensores e inteligencia artificial, convirtiéndose en aliadas activas del bienestar humano: un ejemplo vívido de lo que Ratti denomina «horticultura digital».
El pabellón de Brasil recuerda que la Amazonía no fue una selva virgen sino un paisaje gestionado por pueblos indígenas durante milenios. Su instalación reivindica aquellas infraestructuras ancestrales que promovían un equilibrio sostenible con el entorno, como lección para las ciudades actuales.
Letonia plantea una mirada política al paisaje, desde su frontera con Rusia reforzada con elementos de la Segunda Guerra Mundial, hasta los efectos psicológicos de la militarización en el concepto de hogar. Por su parte, Qatar, nuevo en esta edición, anticipa su futuro pabellón con una intervención de la arquitecta Yasmeen Lari: un centro comunitario de bambú y barro diseñado y construido junto a las propias comunidades.
En el pabellón de EE. UU., el «porch» (el porche) se convierte en símbolo de bienvenida, reflexión doméstica y espacio intermedio. Y como intervención efímera, el despacho Diller Scofidio + Renfro propone una librería temporal y un experimento insólito: filtrar agua de los canales de Venecia para preparar espresso, alertando sobre la escasez de agua con una poética irónica.
España: equilibrios territoriales y materiales regenerativos.
El pabellón español, comisariado por Manuel Bouzas Barcala y Roi Salgueiro Barrio, destaca por su enfoque concreto y territorial. Bajo el título Internalities: Architectures for Territorial Equilibrium, propone cinco salas temáticas que recorren materiales, oficios, energías, residuos y emisiones, a través de obras construidas en diversas regiones ibéricas. La madera, la cerámica, la piedra, la arcilla o el corcho son algunos de los protagonistas, siempre desde una mirada que combina sostenibilidad, regeneración y vínculo local.
Una bienal con propósito
Esta edición también se alinea con un objetivo mayor: ser la primera Bienal con certificación de neutralidad de carbono. El manifiesto de economía circular que Carlo Ratti presentó en 2024 se materializa ahora en pabellones pensados como legados duraderos. La exposición acoge propuestas tan dispares como una capilla construida con ladrillos de excremento de elefante (Tailandia), una estructura espacial realizada con tejidos desarrollados para trajes de astronauta o modelos urbanos fabricados con restos de la industria en el proyecto «Margherissima» de Nigel Coates.














