Elena Gual: «Mallorca me ha enseñado una cierta relación con el tiempo y con la contemplación»

En las pinturas de Elena Gual conviven la fuerza de la materia y una particular sensibilidad hacia aquello que permanece oculto tras la apariencia. A través de capas de óleo trabajadas con espátula, la artista mallorquina construye retratos que invitan a una observación lenta, casi contemplativa. Hablamos con ella sobre los cambios que marcaron su trayectoria, su relación con la pintura como experiencia física y la influencia que Mallorca continúa ejerciendo sobre su forma de mirar.
1. Tu trayectoria comenzó desde una formación profundamente clásica, entre Florencia y Londres, pero una alergia a la trementina te llevó a replantear tu práctica artística. ¿Cómo recuerdas hoy aquel momento de transformación?
Con el tiempo he entendido que fue menos una limitación y más una oportunidad para replantear mi relación con la pintura. En aquel momento supuso un desafío porque me obligó a abandonar herramientas y hábitos que formaban parte de mi formación académica. Sin embargo, también me llevó a cuestionar ciertas ideas preconcebidas sobre cómo debía pintar y a encontrar una manera más personal de relacionarme con el material. Mirándolo ahora, fue uno de esos momentos que terminan definiendo un camino.
2. La espátula se ha convertido en uno de los rasgos más reconocibles de tu trabajo. ¿Qué ha supuesto esta herramienta en tu relación con la pintura?
La espátula me permitió descubrir una forma de pintar mucho más física e intuitiva. Me interesa la resistencia del material, la huella del gesto y la capacidad que tiene la pintura de convertirse casi en un objeto. De alguna manera, me permite esculpir con óleo, construir la imagen capa a capa y acercarme a la pintura desde un lugar mucho más corporal. Es una herramienta con la que siento que puedo trabajar tanto la presencia de la figura como la propia materialidad de la obra.
3. El retrato está muy presente en gran parte de tu obra. ¿Qué te sigue atrayendo del rostro humano como territorio de observación y exploración artística?
Siempre me ha fascinado observar a las personas. Cuando voy por la calle me descubro imaginando historias, intentando leer algo de lo que están viviendo a través de una mirada, un gesto o una expresión. El rostro sigue siendo uno de los lugares más complejos e interesantes para mí porque tiene la capacidad de transmitir mucho más de lo que muestra. Una misma persona puede tener la misma cara durante años y, sin embargo, reflejar algo completamente distinto según el momento vital que esté atravesando. Me interesa esa dimensión más introspectiva, aquello que se intuye pero no se explica del todo. Cada vez busco menos la representación literal y más esa sensación de presencia que permanece incluso en silencio.
4. La materia tiene una presencia muy poderosa en tus pinturas. ¿Qué papel desempeña la textura en la construcción de tu obra?
La textura no es un elemento decorativo, sino que forma parte del significado de la obra. A través de las capas de pintura intento construir una sensación de presencia física. Me interesa que la superficie tenga peso, que revele el proceso y que invite a una experiencia más lenta, donde la imagen se descubra tanto visual como materialmente.
5. Tu trabajo dialoga con una sólida tradición pictórica desde una sensibilidad plenamente contemporánea. ¿Cómo entiendes hoy la pintura dentro de una cultura visual marcada por la inmediatez de las imágenes?
Precisamente por esa velocidad creo que la pintura sigue siendo relevante. Vivimos rodeados de imágenes que aparecen y desaparecen constantemente. La pintura propone otro tiempo. Exige atención y una relación más pausada. Me interesa pensarla como un espacio de resistencia frente a la inmediatez, un lugar donde todavía es posible detenerse a mirar.
6. Para el shooting de tus últimas obras escogiste Sa Terra, uno de nuestros proyectos más recientes, como localización. ¿Qué te llevó a elegir este espacio?
Me atrajo especialmente la arquitectura del espacio y la manera en que dialoga con el lenguaje visual de mi trabajo. Hay una sensibilidad muy contemporánea en el uso de los materiales, los tonos neutros, la luz natural y la relación entre interior y exterior. Sentí que mis obras convivían de forma muy natural con ese entorno. Creo que mis obras suelen moverse en ese equilibrio entre fuerza y simplicidad, y Sa Terra ofrecía el contexto perfecto para mostrar ese diálogo.
7. Por último, has hablado en distintas ocasiones de la influencia que Mallorca ejerce sobre tu sensibilidad artística. ¿Qué elementos de la isla continúan alimentando tu imaginario creativo?
Mallorca está muy presente en mi manera de mirar. La luz, el mar, la vegetación y los contrastes del paisaje forman parte de mi memoria visual desde siempre. Pero más allá de lo físico, creo que la isla me ha enseñado una cierta relación con el tiempo y con la contemplación. Son cualidades que, de una forma u otra, terminan apareciendo en mi trabajo.















